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Mentalidad perdedora: las 5 creencias que te llevan al fracaso financiero

En nuestra sociedad, el individuo medio tiene una serie de creencias sobre el mundo financiero y económico que lo conducen, irremediablemente, a tener una vida pobre en lo material.

En este artículo hablaré sobre cinco creencias limitantes que hacen que muchas personas simplemente vivan presas de una vida profesional rutinaria y no se atrevan a plantearse otras formas de desarrollarse.

Aunque pondré el foco en la cuestión financiera, hay que señalar que estas creencias limitantes afectan no solo al ámbito económico del individuo sino, sobre todo, a la capacidad para sentirse realizado.

¿Ser empleado equivale a tener una mentalidad perdedora?

Por supuesto que no. De hecho, ser empleado por cuenta ajena tiene ventajas claras respecto a embarcarse en una aventura profesional, digamos, emprendedora.

Por ejemplo:

  • Ser empleado significa cumplir un horario fijo, por lo que tu tiempo vital estará más organizado, por lo menos en teoría.
  • En general, ser empleado significa tener unas tareas mejor descritas y acotadas.
  • Si recibes un salario medio o alto, el trabajo puede colmar tus expectativas a corto y medio plazo.
  • Si se produce un problema en la empresa un sábado, probablemente no lo sabrás hasta el lunes por la mañana.

No debemos confundir la mentalidad perdedora con ser asalariado. Hay asalariados que tienen una gran vida profesional, llena de experiencias, desarrollo y un salario que les permite tener estabilidad financiera.

Pero seamos realistas. En la mayoría de casos, ser asalariado va acompañado de desventajas claras. Depender de un sueldo para poder pagar las facturas a final de mes no es en sí mismo el problema. El problema es ser asalariado no por decisión propia sino como algo sobrevenido, ajeno a nuestra voluntad, cuando dentro de nuestra mente sabemos que podríamos crear algo positivo con lo que ganarnos la vida y aportar algo valioso y único al mundo.

Las 5 creencias limitantes que conducen a una mentalidad perdedora

¿Qué nos hace felices a los seres humanos? Según un estudio publicado en el portal MedSalud, existen quince factores que influyen en gran medida en esta sensación de felicidad.

En lo que respecta al apartado laboral y financiero, varios de estos factores quedan cercenados por las creencias limitantes que describiré a continuación.

1. “Necesito esto, ya”

  • Consecuencia negativa: Deuda.
  • ¿A qué factor de la felicidad afecta? Te convierte en rehén de las cosas que has comprado y limita tu libertad para elegir en el futuro.

Una de las creencias limitantes más irritantes y que más destrozos provoca en las finanzas personales es la prisa por tener ese coche nuevo, esa casa más grande, o hacer esa boda por todo lo alto.

Vivimos en una sociedad en que la mentalidad de endeudarse ha sido la tónica dominante. Endeudarnos para comprar cosas que no son estrictamente necesarias es el camino más recto hacia una vida limitada. Piénsalo bien: si el poder tener esa casa más grande, o ese coche deportivo, implica tener una deuda con el banco durante los próximos 10, 20 o 30 años… ¿de quién es tu futuro?

Una vez hayas contraído la deuda, serás dependiente de tu próxima nómina para poder hacer frente a la deuda y seguir disfrutando de lo que has comprado endeudándote. Por eso es tan importante ser precavido y no querer comprar algo solo porque el vecino lo tiene o porque es “lo que toca”. Endéudate lo mínimo posible y solo con cosas de las que no puedas prescindir.

2. “Los empresarios son malas personas”

  • Consecuencia negativa: prejuicio moral que te ancla a responsabilidades menores.
  • ¿A qué factor de la felicidad afecta? Te hace temer el éxito y a liderar tu vida.

El prejuicio contra los empresarios es una de las creencias limitantes más arraigadas y que más perjudican al ciudadano medio. Porque, lógicamente, si la percepción que tienes sobre un empresario es tan negativa, va a ser difícil que quieras convertirte en uno de ellos.

Vamos a aclarar las cosas. Hay empresarios tacaños, mentirosos y tramposos, por supuesto. Igual que hay asalariados que cumplen esas mismas características. Y, por contra, también hay empresarios responsables y que gestionan sus empresas de una forma legal, correcta y ética. Ser buena o mala persona poco tiene que ver con el cargo que ocupemos, sino con la educación recibida y con la forma de ver la vida.

Solo cuando se ha tenido el valor de desarrollar un proyecto empresarial se sabe bien el sacrificio que ello conlleva. Un sacrificio que, al cabo del tiempo y si todo ha ido bien, tiene unos frutos dulces. Y estos frutos no solo lo son en un sentido estrictamente vinculado al interés personal, sino que hay otras personas que se están beneficiando también de la existencia de la empresa: por ejemplo, los empleados y los clientes.

Hay que eliminar ya el mantra contra las empresas y contra los empresarios. Las personas que tienen esta creencia, que son muchas, sienten tal desapego hacia sus jefes que viven frustrados en una posición laboral poco estimulante, en vez de armarse de valor y empeño y cambiar las cosas desde su iniciativa personal.

3. “Necesito un montón de dinero para fundar una empresa”

  • Consecuencia negativa: inacción o deuda.
  • ¿A qué factor de la felicidad afecta? Afecta a la libertad para decidir sobre tu futuro.

Otro mito que debe ser desmentido o, por lo menos, muy matizado. No es cierto que para crear un proyecto empresarial necesites mucha financiación. Depende en gran medida de lo que quieras hacer y cómo, pero en general no debería ser un impedimento.

Ten en mente que muchas de las grandes empresas actuales surgieron en, literalmente, garajes: Apple, Microsoft, Amazon, Facebook… No estamos hablando de compañías medianas… ¡Estamos hablando de las empresas más lucrativas de la actualidad! Todas aparecieron y se desarrollaron con ingenio y muchas horas de trabajo, y con escaso dinero.

Si tu idea de negocio se basa en proporcionar un servicio que no requiere una gran infraestructura física (como almacenes, transporte, etc), tienes las redes sociales y el mundo digital como escaparate. Una vez la empresa empiece a rodar y consigas tus primeros clientes tendrás todo el tiempo del mundo y el dinero que vayas ingresando para mejorar en todos los aspectos.

Hay una frase dentro del mundo de las startups que reza: “Si tu producto sale al mercado sin fallos, es que lo has lanzado demasiado tarde”. Totalmente cierto.

4. “Quiero jugar a ese videojuego nuevo”

  • Consecuencia negativa: ociosidad vacía.
  • ¿A qué factor de la felicidad afecta? Te ancla en la mediocridad y te quita tiempo para cosas más importantes.

¿Acaso no es lo que todo el mundo hace? Después de las ocho horas reglamentarias en el puesto de trabajo, uno vuelve a casa cansado y lo único que quiere hacer es ver ese show de talentos en la TV, o jugar a ese videojuego de disparos hasta medianoche.

Este tipo de ocio vacío es totalmente contraproducente. Es la mejor forma de perder el tiempo y dedicarlo a algo que no nos genera nada positivo. Y lo peor de todo es que los hábitos malos son muy complicados de cambiar.

El ocio es muy necesario para la vida. Trae efectos positivos también a nivel financiero y puede ayudarte a tener una mentalidad ganadora y una buena autoestima. Pero hay que saber elegirlo bien. Por ejemplo, ir a ver una obra de teatro sí nos proporciona una experiencia cultural y social relevante que nos aporta cosas positivas. Leer un buen libro también es una vivencia que pone a trabajar nuestras neuronas, nos aporta nuevas ideas y nos ayuda a reflexionar sobre qué queremos en la vida. No hay excusa en este punto, ya que existen decenas de webs donde podemos conseguir libros sin tener que pagar.

Elegir bien a qué dedicamos el tiempo es crucial para labrarnos una mentalidad ganadora. Otro aspecto importante que no debemos descuidar es nuestra salud física: hacer deporte y vivir saludablemente nos proporcionan energía y oxigena nuestro cerebro para ser capaces de afrontar retos de todo tipo.

5. “Tener una buena vida es cuestión de suerte”

  • Consecuencia negativa: locus de control externo. Percepción de nulo control sobre nuestra vida.
  • ¿A qué factor de la felicidad afecta? Creer que todo es cuestión de suerte te impide ser dueño de tu futuro.

Sigamos con el ejemplo anterior. Imagina que tienes dos amigos que crecieron en la misma ciudad y en el seno de familias de ingresos y nivel socio-cultural parecidos, y que ambos cursaron la misma carrera universitaria. Imagina que uno de ellos, a quien llamaremos Francisco, tiene un trabajo a jornada completa donde cobra 1.000$. Cuando llega a casa después de su jornada, malgasta su tiempo viendo reality shows y jugando a videojuegos. Además, se queja de que su jefe no le paga más y, en su cabeza, está maquinando la forma de conseguir una baja por unos dolores de espalda que realmente no sufre.

Por otra parte, el otro amigo, Ernesto, trabaja en la misma empresa que Francisco y con el mismo cargo, cobrando exactamente lo mismo: 1.000$. Cuando llega a casa después de trabajar, investiga en distintas fuentes sobre varios procesos de la producción de su empresa, porque está bastante seguro de que hay formas de optimizarlos. Después, va al cine a ver la última película de Woody Allen, y cuando regresa a casa termina de leerse un libro sobre finanzas personales y sobre microinversiones, ya que tiene en mente fundar una pequeña empresa en el futuro.

Con esta información sobre estos dos individuos, ¿a quién crees que le perseguirá la “suerte”, y de quién huirá?

Las personas con una mentalidad perdedora se suelen centrar en los eventos, mientras que los ganadores se fijan mucho más en los procesos.

Todo lo que haces durante el día va trazando un camino invisible que atrae una serie de experiencias, conocimientos y valores. Todo es un proceso de enriquecimiento personal que, en determinados momentos, cristaliza en eventos positivos para tu vida: un ascenso en tu puesto de trabajo, tu primer cliente para el proyecto personal que has estado cuidando desde hace meses, una venta importante… Estos eventos positivos no van a llegar si no hay un proceso constante que genere el clima para que tengan lugar.

Fuente: Entrepreneur